domingo, 22 de mayo de 2011

Por qué no voto

Hoy hay convocadas elecciones municipales y autonómicas en el Estado español (ahora está feo decir "España"). Propongo la abstención no porque vaya a lograr un cambio en las instituciones, sino porque permite dedicar a otras cosas el espacio mental que día tras día dedican los ciudadanos a ocupar con intereses y frustraciones políticos. E incluso más: aun habiendo un partido que merezca un voto, el abstencionismo es una manera de evitar la tentación de embadurnarse de las iras y mezquindades que implica toda lucha partidista, es una forma de autodisciplina ascética en aras de la humildad y de la paz de espíritu. Como diría un Baghavad Gita adaptado a los tiempos modernos, más loable es una guerra purificada en sus medios que una trifulca democrática áspera en sus fines. 

Además de todo eso, puede que haya diferencias entre los partidos de todo el espectro ideológico, pero no son diferentes en lo que yo tengo por esencial. 

Por otra parte, está habiendo un movimiento, bautizado con la fecha de su inauguración, que está dando que hablar. El movimiento 15-M supone un batiburrillo de exasperaciones comprensibles, puramente humanas, y otras más planificadas e ideológicas. En las manifestaciones de la Puerta del Sol o de la Plaza de Cataluña hay gente de todo ámbito. Ahora bien: está habiendo una afluencia de grupúsculos ultraizquierdistas (no hay más que ver la proporción desmesurada de rastas y perroflautas que afloran en las acampadas) que reconducen una protesta genérica y amorfa hacia dianas clásicas como son el Capital, los bancos, etcétera. Por lo que yo entiendo, estos factores condicionan la política de manera considerable. Sin embargo, considero un enemigo aun mayor la propia desidia de los gobernantes, acomodados en cargos y actitudes que les garantiza entidad de caciques. Porque, como creo que decía Esperanza Aguirre, cuando la Derecha gobierna, es la Derecha la que falla, pero cuando gobierna la Izquierda, es el sistema entero el que ha de ser remodelado.

Si en algo hay que criticar a ayuntamientos y comunidades no es tanto su sumisión a los mercados cuanto su arbitrariedad en organizar los fondos públicos. El candidato del PP al ayuntamiento de Leganés ha prometido la construcción de un auditorio, un estadio y no sé cuántos mamotretos más para los próximos meses; entretanto, la comunidad de Madrid no paga desde hace cuatro meses a los servicios de limpieza del Real Conservatorio Superior. Por un lado, el gobierno socialista de la nación prohíbe los humos en la hostelería haciendo sangrar la clientela; por otro lado, las nuevas medidas de sanidad sitúan a muchos bares de toda la vida en la disyuntiva de remodelar completamente el local con un dinero que les falta o cerrar el negocio. Dinero que les falta, en parte, porque los gobiernos locales y regionales deben dinero a los autónomos, que acaban arruinados a causa de la inmunidad legal de las mafias públicas. Dinero no reembolsado que se dedica a construir estadios deportivos en pueblos sin jóvenes o a doblar películas al catalán conociendo todos los habitantes el castellano. Sí, son mafias. ¿Qué, si no una mafia, puede permitirse contratos basura sin cotización en la seguridad social y disfrazados de servicios comunitarios? ¿Qué, si no una mafia, puede permitirse rehacer la arquitectura de un barrio y otorgar jubilaciones gratificantes a los correligionarios de partido? Ésta es la verdadera indiferencia de las instituciones políticas, ésta es la causa por la que el país se merecería una protesta.

Los mercados pueden estar haciendo de las suyas, no otorgando créditos y presionando los sueldos a la baja. Pero lo más grave no es la iniciativa privada de ciudadanos y corporaciones, lo grave es que los políticos, a cual más ignorante, ponen trabas a la iniciativa privada que es la que genera empleo y dinamiza la economía. Lo grave es que si los mercados crearon la crisis, los políticos se encargan de acentuarla o, en el mejor de los casos, hacer oídos sordos al malestar colectivo. 

La cuestión es cómo se logra un cambio de todo esto. Gritar "democracia real ya" no apeará del burro a quienes han encontrado la llave definitiva a su mezquino paraíso. La revolución habría de venir de un lugar más recóndito, más interior, allí donde el poder de los políticos y los mercados no pueda acceder y deban rendirse. 

martes, 21 de diciembre de 2010

Razones por las que estoy en contra de la Ley Sinde

Reconociendo que es un asunto complicado, precisamente por ello me siento obligado a posicionarme claramente. Estoy en contra de la Ley que pretende salir adelante en el Congreso de los Diputados próximamente y que de ser así regularía el cierre de webs que ofrezcan enlaces para descargar películas, música y libros en España. Me apoyo en los siguientes motivos:

1)     1) Personalmente sería un hipócrita y un aquejado de doble moral si aceptara el cese de un campo legal que me ha permitido acceder a cientos de títulos musicales, cinematográficos y televisivos que de otra manera no habría siquiera conocido nunca. Tanto por la suma económica que requeriría como por que muchos de los títulos que me interesan están fuera de circulación comercial, en mi país (y por tanto los gastos de envío pueden llegar a ser bastante serios, superando en ocasiones al precio del producto en sí) o incluso en ningún país del mundo.

2)    2) Una de las cosas buenas que nos da la sociedad de la información es, precisamente, la posibilidad de difusión masiva de documentos de todo tipo. Desde luego nunca tanta basura llegó a las casas de tanta gente, pero tampoco llegó nunca tanto arte, tanta cultura y tanto conocimiento. Que el modelo de negocio de editoriales y productoras se vea trastocado no me parece suficiente razón que compense la castración cultural que supondría el cese de descargas directas entre la ciudadanía, por otra parte ahora ahogada por una crisis económica de gran calado.

3)   3) Si la tecnología permitiese la duplicación gratuita de barras de pan, ¿habría que hacer una ley que protegiese la situación económica de los panaderos? Si en Alemania diseñasen una copia exacta de una playa mediterránea, ¿habría impedírselo por ley para proteger el sector turístico europeo? La gente tiene hambre de cine, música y libres, y ha encontrado un mecanismo difusor que no cuesta nada, no agrede al medio ambiente y no impide que la industria siga planificando ofertas comerciales en sus formatos tradicionales. La gente siempre irá al cine, pero no podrá visionar la cantidad de películas que sólo puede disfrutar por medios tradicionales un crítico de cine o un parásito desocupado, valga la redundancia. La Ley Sinde contribuiría a impedir la posibilidad de que en las clases medias se propaguen los cinéfilos, los melómanos y los lectores.

4)     4) Los músicos deben dar conciertos para ganar dinero. Los compositores tradicionales seguirán cobrando de las productoras cinematográficas (caso de que hagan bandas sonoras), de los conciertos que programen su obra o de sus clases en conservatorios, lo cual han estado haciendo durante todo el siglo XX. Los escritores ganan el grueso de sus beneficios en las primeras ediciones (imprescindibles para que algún alma caritativa las digitalice y las difunda por la Red) y de siguientes ediciones que comprarán los infinitos lectores que prefieren todavía el formato en papel o, ahora, en e-book de pago. Las productoras cinematográficas son ciertamente las de situación más problemática, pero yo, aun en este país de “piratas”, sigo viendo mucha gente en el cine y comprando DVDs en las tiendas; que haya habido un menoscabo en sus cuentas, probablemente, pero la contrapartida social lo merece. Por otra parte, la constante lucha con las descargas gratuitas pone a prueba la imaginación tecnológica de los productores para evitar ser alcanzados por la duplicación exacta: hoy con el 3-D, mañana con quién sabe qué.

5)     5) El cine español recibe subvenciones. Los compradores de material tecnológico duplicador así como las bibliotecas pagan un canon más que suficiente para compensar pérdidas. Si sale adelante la Ley Sinde, todo canon debería desaparecer o al menos desaparecer para los usuarios domésticos.

6)    6) La ley, con toda seguridad, la rechaza la mayoría de la sociedad o, al menos, la mayoría de los consumidores de cultura (y bodrios con formatos afines). La Ley actual, por cierto, ya contempla la regulación judicial de webs dañinas en algún sentido, y los jueces se pronuncian habitualmente, casi siempre dando la razón a las webs de descargas.

7)    7) La SGAE me cae fatal. La connivencia que con ella tiene el Gobierno me parece lamentable, que ha puesto a una cineasta en el ministerio, representando así al sector más duro de la industria y no al de los consumidores. ¿Para cuándo un verdadero erudito independiente y versátil en el ministerio en lugar de artistoides progres que no venderían un colín de no ser por subvenciones y leyes ad hoc? No es una razón muy objetiva, lo sé, por lo cual la sitúo en último lugar y casi a modo de apéndice.

martes, 13 de julio de 2010

Ataraxia cristiana (III)

¿Cómo va a aprobar lo que Él mismo prometió que juzgaría?: “De toda palabra ociosa –dice– que hablen los hombres darán cuenta el día del juicio” (Mt 12, 36)”. Pues, si se pedirá cuenta de las conversaciones ociosas, ¿qué no se exigirá de las que tienen por tema burlas, mentiras, murmuraciones y otras cosas por el estilo que no convienen en absoluto a los siervos de Cristo?
San Lorenzo Justiniano, Disciplina y perfección de la vida monástica, XV

¡Oh, qué raros son los que se aman a sí mismos! ¡Qué difícil es encontrar almas que quieran amarse a sí mismas con amor ordenado! […] es lo que atestigua el profeta David cuando dice: “El que ama la iniquidad odia su alma” (Sal 10, 6). Y el Señor en el Evangelio lo aclara cuando dice: “Quien ame su vida la perderá”.
San Lorenzo Justiniano, Disciplina y perfección de la vida monástica, XXII

El verdadero discípulo de Cristo evitará las discusiones como contrarias a la humildad, no contenderá con palabras charlatanas, no gritará, no contradirá pertinazmente, se fiará más del juicio ajeno que del propio, circuncidará su boca para que no ponga a nadie tropiezo para caer; no sólo evitará las palabras impúdicas o difamatorias, sino también se apartará con horror de fábulas inútiles, de conversaciones chocarreras y ociosas; callará debidamente y sólo brindará a los oyentes lo que pueda edificarles. Conoce el amante de la sabiduría cuánto destruye el alma una conversación desordenada, cómo disipa la compunción, trastorna el juicio, mancha el alma, quita la confianza y ofende a Dios.
San Lorenzo Justiniano, La lucha interior, II

Ataraxia cristiana (II)


De hecho, no es la comida lo que ha de hacernos gratos a los ojos de Dios; pues ni seremos mejores porque comamos, ni seremos peores porque dejemos de comer. Pero, eso sí, cuidad de no herir la conciencia más débil de otro hermano al hacer vosotros uso de la libertad que tenéis para comer lo que os plazca. Porque puede suceder que alguno de vosotros, sabiendo que no hace nada malo, entre a comer en un templo donde hay ídolos, y que después llegue un hermano débil de conciencia, que, al verle comiendo, decida (aun pensando que va a hacer algo malo) comer él también de lo sacrificado a los ídolos. En tal caso, aquel que en su libertad hizo uso del conocimiento que posee, será responsable del daño espiritual que pueda causar en su hermano, por quien también Cristo murió. Pecar contra la conciencia débil de un hermano, alentándolo a hacer algo que él tiene por malo, es pecar contra Cristo mismo. Por lo tanto, si por comer carne ofrecida a los ídolos voy a ser motivo de que mi hermano peque, más me valdrá no comerla nunca, evitando así que él tropiece y caiga.
1 Cor 8, 8-13

Ataraxia cristiana (I)

Fueron unos ancianos adonde estaba abba Antonio, e iba con ellos abba José. Los quiso probar el anciano y les propuso un pasaje de la Escritura preguntándoles su sentido, comenzando por los menores y uno a uno respondían según su capacidad. A cada uno de ellos decía el acniano: “No lo has encontrado todavía”. Por último le preguntó a abba José: “¿Qué dices tú acerca de esta palabra?”. Respondió: “No sé”. Dijo abba Antonio: “Abba José encontró el camino, pues dijo: No sé”. (17)
Abba Benajamín dijo a sus hijos al morir: “Haced esto y os salvaréis: alegraos siempre; orad incesantemente; en todo dad gracias”. (171)
Dijo también [abba Teodoto]: “No juzgues al fornicador si tú eres continente. Si lo haces, quebrantarás igualmente la Ley, pues el que dijo: No fornicarás, dijo también: No juzgarás”. (302 A)
Dijo abba Juan: “Soy como un hombre sentado bajo un gran árbol, y que ve venir contra él muchas fieras y serpientes, y como no les puede resistir, sube al árbol y se salva. Del mismo modo, sentado en mi celda, veo los fieros pensamientos que vienen contra mí, y que no he de poder con ellos; huyo por la oración adonde está Dios, y me libro del enemigo”. (327)
Decían acerca de abba Juan que fuera una vez a la iglesia de Escete, y al oír las disputas de los hermanos volvió a su celda. Antes de entrar, la rodeó tres veces. Los hermanos que lo vieron, nno sabían por qué habá hecho esto, y fueron a preguntárselo. Él les dijo: “Mis oídos estaban llenos de la disputa. Hice esas vueltas para purificarlos, y de esta manera entrar en mi celda con tranquilidad de espíritu”. (340)
Un hermano rogó a aba Hierax, diciendo: “Dime una palabra, ¿qué he de hacer para salvarme?”. Le respondió el anciano: “Permanece en tu celda. Si tienes hambre, come; si tienes sed, bebe; no hables mal de nadie, y serás salvo”. (399)
Dijo también [abba Pastor]: “Hay un hombre que parece callar, pero que condena a otros en su corazón; ese tal habla constantemente. En cambio, hay otro que habla de la mañana a la noche, y sin embargo guarda silencio; es decir, no dice nada que no sea de provecho”. (601)
Un hermano se llegó adonde estaba abba Pastor y le dijo: “Abba, tengo innumerables pensamientos y ellos me ponen en peligro”. El anciano lo llevó fuera y le dijo: “Llena tu pecho y retiene el aire”. Pero aquél le dijo: “No puedo”. El anciano le dijo: “Si no puedes hacer esto, tampoco puedes impedir que lleguen a ti los pensamientos, mas el resistirlos depende de ti”.(602)
Dijo también: “El hombre que vive con su compañero, debe ser como una columna de piedra. No se enoja si es insultado y no se exalta si es alabado”. (761 K)
Dijo también: “No abras tu conciencia al hombre en quien no confía tu corazón”. (761 N)
[De los dichos de los Padres del desierto.]

sábado, 10 de julio de 2010

Compatibilidad y unidad entre religiones

Dos reflexiones citadas en Frustración voluntaria:
Por consiguiente, lo único por lo que se distinguen las naciones entre sí, es por la forma de su sociedad y de las leyes bajo las cuales viven y son gobernadas. Y por lo mismo, la nación hebrea no fue elegida por Dios, antes que las demás, a causa de su inteligencia y de su serenidad de ánimo, sino a causa de su organización social y de la fortuna, gracias a la cual logró formar un Estado y conservarlo durante tantos años. La misma Escritura lo hace constar con toda claridad, ya que basta una lectura superficial para ver claramente que los hebreos sólo superaron a las otras naciones en que dirigieron con éxito todo cuanto se refiere a la seguridad de la vida y en que lograron vencer grandes peligros, gracias, sobre todo, al auxilio externo de Dios; en lo demás, fueron iguales a los otros pueblos, y Dios fue igualmente propicio a todos.
Spinoza (1670)

Repugna, es absurdo segun los principios de la sana lógica, el que dos o mas Religiones contradictorias puedan a la vez ser verdaderas; y si lo es la una, las otras indispensablemente han de ser falsas. Por esto es precisamente que el católico tiene por completamente falsas cuantas Religiones, cuantas creencias existen diversas de la fe que él venera como divina, esto es, como revelada por Dios y propuesta por una autoridad infalible, cual lo es para él la Iglesia. De aquí es que injustamente se le echa en cara la nota de intolerante; he dicho "injustamente" porque está en la naturaleza de la cosa, que el que por fe cree que sus opiniones religiosas son las verdaderas, debe condenar por falso cuanto se opone a ellas, so pena de ser no solo impío sino también inconsecuente y alógico.
Giovanni Perrone (1853)


Estoy más de acuerdo con Spinoza que con Perrone, a quien no conocía hasta hoy. El principio de no contradicción no puede aplicarse a un agregado de capas epistémicas como es una religión. Cada gran religión tiene diversos niveles que pueden agruparse bajo dos grandes facetas: la exotérica y la esotérica. En la primera, una sociedad da manifestación a los principios eternos con un rostro culturizado, adaptado al sentimentalismo (o a la falta del mismo) del pueblo y la época en cuestión. En la interpretación esotérica, los grandes gnósticos y místicos del mundo concordaban entre sí hasta grados pasmosos.

Por lo tanto, en su fondo, las grandes religiones no se contradicen en absoluto, si bien ponen el acento en aspectos distintos y, en según qué casos, omiten completamente otros aspectos pero siempre sin contradecirlos (por ej., el teísmo en el budismo). Del mismo modo, no contradicen a la ciencia, aunque son indiferentes a su discurso y juegan en un terreno simbólico más parecido al del arte.

En la cubierta exterior, el aparato dogmático marca caminos concretos de conducción psicológica y social que, una vez se hipertrofia, clama por una reforma que recuerde a los orígenes de los dogmas, más próximos a los principios universales.

En su deriva racionalista, la visión semítica adoptó una actitud exhasutiva y reduccionista al igual que la ciencia, sólo que su reducción se hacía en el campo de los dogmas mientras que la ciencia lo hacía en el campo de los hechos físicos mensurables. Por ello, aunque en el Islam común moderno o en la Iglesia Católica, por poner dos ejemplos claros, siga habiendo rastros de la Verdad inmutable, el énfasis dado a la lógica aristotélica provoca negaciones u olvidos de asuntos más perentorios.

La simplificación de los hechos divinos como si de eventos físicos se tratara, la fijación con la creencia de tipo bivalente y el arrinconamiento de praxis tradicionales milenarias (rituales, simbólicas, metidativas, ascéticas...), trae consigo un incremento de la inoperancia de las estructuras teológicas y clericales. En relación a problemas políticos circunstanciales, las instituciones religiosas mayoritarias aún tienen una importancia capital, siquera sea para contener el enloquecimiento de la sociedad hipermoderna o para dar esperanza a las víctimas de las lamentables reliquias totalitarias que queden en lugares como Cuba, China y compañía. Pero se alejan más del centro problemático del hombre en tanto que hombre. Los más altos liberados y santos fueron gnósticos o, en todo caso, con un alto grado de pensamiento esotérico.

Todo esto no quiere decir, empero, que el católico deba dejar de ser católico y el musulmán, musulmán. Muy al contrario, la imaginería y las prácticas cotidianas de una tradición buscan dominar el lado culturizado de cada hombre, que existe en tanto que uno no haga un ejercicio de introspección similar al de los saddhus o al de los monjes del desierto. La tolerancia religiosa adecuada es la que respeta y ama a lo que pueda haber de lo Supremo en cada Revelación, en cada ser humano y aun en cada árbol. Pero de ahí a un ecumenismo abstracto, penetrado de la jerga moderna y posmoderna, sonorizado con guitarras en sustitución de la música destilada de cada espiritualidad milenaria, un ecumenismo que no es sino una exaltaciónd de la amistad que se limite a incidir en la caridad... hay mucho viaje, el viaje que desmonta a toda una tradición para dejar de ella únicamente un par de palabras que ya no regulan el horario del hombre y la variedad de debilidades y tentaciones que lo inundan.

El ejemplo más claro que confirma lo que se defiende es Cristo. No venía a torcer los dogmas judíos, sino a darles una nueva dimensión. ¿Qué otra cosa debería hacer un Mesías profetizado? "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir" (Mt 5:17). El mensaje cristiano era esotérico y mantuvo un alto grado de esoterismo hasta el Renacimiento y aún más lejos, cuando la escolástica se dejó conquistar definitivamente por el metodismo aristotélico y por sus dilemas frente al empirismo. La solidificación del giro cristiano en forma de un nuevo aparato dogmático no es algo de lamentar en sí mismo. Más bien era realmente necesaria, porque necesario es para los grupos humanos armonizarse en torno a una praxis moral, estética, ritual, política...

La contraposición entre cátaros y papistas, entre cristianos y sarracenos, eran preocupaciones de índole socio-cultural. En las llamadas "guerras de religión" no se invadían unas religiones a otras, sino las culturas, culturas penetradas de religión, evidentemente. Había una insistencia en salvaguardar el exoterismo de la propia fe (a menudo indiferenciado de los principios subyacentes en la imaginación de quienes ostentaban el poder militar) porque se buscaba defender y expandir la armonía indivudal y social que reinaba en los pueblos con el vigor suficiente como para realizar tal defensa y tal expansión. En definitiva: las joranads litúrgicas que se extendieron lograron tal extensión precisamente porque funcionaban, aunque las categorías en estas cosas siempre sean difusas y nunca estén todos los que son ni sean todos los que están. En una época en la que la religión condicionaba el funcionamiento del conjunto, las estatuas o las cúpulas que salieron a la conquista triunfaron porque eran garantía de éxito en infinitos aspectos; no hace falta que naciera Darwin para darse cuenta de que el que consigue el poder lo ejerce para ampliar su espacio vital.

Que los iluminados se retiraran a los bosques y recomendaran no juzgar a nadie no es contradictorio con el espíritu de la época, pues en el rango espiritual cada casta se dirige a su casta y se armoniza con el Cosmos a su manera. En la fase del Yuga que les tocó vivir (el mismo que a nosotros, por cierto), los señores feudales no tenían una forma mejor de unirse a Dios que defender su visión con la espada mientras pronunciaban sus toscas pero piadosas invocaciones. Muchos de ellos eran de corazón duro, niños maleducados y sentimentales que no obstante mantenían las mismas aspiraciones al Paraíso que pueda tener un hombre de hoy. El peligro que puede tener tal actitud es su fácil reconducción hacia el odio; se requiere un espíritu totalmente autodisplinado para combatir sin odio, algo que confunden los terroristas sanguinarios que hicieron caer las Torres Gemelas.

Resumiendo lo dicho más arriba, cada exoterismo cumple un ciclo y las transformaciones son dolorosas, pero se producen adecuadamente cuando los hombres se encuentran desorientados en un vacío o en un cruce de caminos a cual más imperfecto.

Al tradicionalismo típico, limitado a sus miras provincianas, superpóngase un tradicionalismo universalista, esencialista, de largo alcance. Porque iglesias, sinagogas y mezquitas pasarán, pero los principios del espíritu no pasarán mientras haya espíritus inquietos por salvarse. Es la visión de la Sophia Perennis, la filosofía no explícita de tantas y tantas generaciones que se abre al gran público en los últimos tiempos para recordar a la mentalidad logicista, en su propio lenguaje, que las mejores operaciones de la mente se mueven en el terreno de la sutileza.

domingo, 3 de enero de 2010

Lesiones tontas, terapias aun más tontas

Sé, en primera persona, de otro hiato entre medicina y salud de fácil pero alternativo hallazgo. Siendo un caso menos dramático que el que sugerí como posible el otro día, es mucho más palmario en su calidad de indignante.

Sufrí hace algún tiempo una lesión en un brazo que se manifestó en una tendinitis. Pese a que diversos médicos me atiborraron de antiinflamatorios y me recomendaron reposo (no hicieron otra cosa), la cosa se cronificó. Sucedió precisamente por el reposo excesivo, de tal forma que cualquier acción muscular suponía un sobreesfuerzo que alargaba la tendinitis. Desesperado, acudí a una clínica de fisioterapia: sólo por obligarme a fortalecer la musculatura ya me sirvió de algo, pero el dolor persistía.

Fue cuando un fisioterapeuta distinto cuando sané, al aplicarme el Masaje Transverso Profundo, más conocido como masaje Cyriax, en honor del médico y ortopeda que lo inventó. La técnica en cuestión no parecía de una complejidad técnica extrema, pero requiere de fuerza por parte del fisioterapeuta y muy pocos están dispuestos a realizarlo sistemáticamente: es más cómodo y barato enchufar los ultrasonidos, que para nada sirven a la luz de mi experiencia.

Mientras curaba de mi sesión (a la segunda sesión ya estaba funcional) lo mencioné a un traumatólogo en una de mis visitas: no conocía tal terapia. Me habían recomendado infiltraciones antes de recomendarme una terapia quiropráctica del todo natural y de resultados positivos comprobados científicamente desde hacía décadas. Mi sorpresa dejó paso a la comprensión: por eso hay tantas y tantas tendinitis, cervicalgias o contracturas crónicas; porque los fisioterapeutas se lucran con largas terapias inútiles a la par que los médicos se lavan las manos y desatienden a quien puede vivir con mayor o menor fortuna.

Más adelante, al recibir por casualidad un fuerte masaje tailandés, comprobé que el Cyriax ya era de algún modo puesto en práctica por los masajistas de una tradición acientífica y milenaria. Entonces mi indignación no pudo ser ya mayor: nada había nuevo bajo el sol, pero bajo la esplendorosa luz de la medicina oficial no se exponía nada decente en aplicación de mi problema, un problema que se me había hecho enorme y que era en el fondo muy poca cosa.

Algunas verdades me han quedado bien grabadas: no existe mejor ni más barato antiinflamatorio que el hielo, no existe mejor prevención de lesiones que músculos elásticos y fuertes, no existe mejor terapia activa que el Cyriax y similares. Ninguna de estas verdades me ha sido dada por un doctor, sino por diplomados o por tailandeses sin estudios. Sólo los deportistas parecen tener acceso gratuito inmediato a estos datos, pues cuando se trata de estar en un campo de fútbol, ¿a qué terapias creen que recurren? ¿Qué son la medicina y la fisioterapia deportiva sino atajos para viajes que el ciudadano de a pie hace en más tiempo y con peores medios?

Y yo me pregunto: si en algo tan sencillo y cotidiano como una inflamación músculo-tendinosa se producía esta lamentable aberración, ¿no sería desgarrador que hubiera situaciones paralelas en otras patologías más graves? ¿No estaremos ciegos ante multitud de terapias eficaces pero enmudecidas por el severo rigor de una medicina achacosa? ¿No estará el Estado derrochando dinero y los pacientes sufriendo innecesariamente por culpa de la ignorancia y del corporativismo?

No quiero demonizar a la ilustre carrera. Hay multitud de obstáculos patológicos que sólo desde la ciencia occidental han hallado solución, y citaría tantos ejemplos que aburriría. La cuestión es si es perfecta y si puede complementarse con otras vías baratas y fácilmente comprobables aunque no hayan nacido en laboratorios ni en camillas de hospital.